VestaHogar en la Arquitectura

La decoración plantea un problema artístico y también otro de carácter científico y económico; por ella se trata, no solamente de embellecer, sino también de desarrollar un plan ajustado a una valoración, sometido a una finalidad utilitaria, confortable y acordada, en muchos casos, a un determinado estilo o época, en relación con una significación social y adecuada a un particular sentido de gusto. El especialista de la decoración ha de conocer los estilos clásicos, una vez para adoptarlos en sus creaciones y otras para inspirar estas en aquellos; debe saber, así mismo, hacer uso de todos los principios de línea y forma, de proporción, escala, equilibrio y disposición y ha de poseer un sentimiento del color, conocer sus cualidades psico-físicas y las de las luz y la textura.

El conocimiento y el gusto, facultades básicas de la profesión del decorador pueden ser adquiridos y desarrollados. La idea creadora del decorador y diseñador de interiores surge a partir de las necesidades de un cliente; por tanto, es importante conocer su forma de vida, hobby, gustos, intereses, estilo de vida, disponibilidad para gastar; con el fin de crear proyectos realistas, factibles, útiles y agradables; no importa la tipologia. El estilo de vida de los clientes: entender que tipo de persona va a usar el espacio y cuan diversas son sus actividades y deseos. La única persona que puede determinar las necesidades de su espacio es el usuario. El gusto del cliente puede ser: • formal, • informal, • moderno, • Libre, • casual El decorador debe ser ético con el objetivo y presupuesto del cliente, al igual que un medico nunca debe divulgar la información que el cliente le suministre.

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